Los trastornos del
habla y los del lenguaje no son lo mismo. Una persona puede padecer un
trastorno del habla y uno del lenguaje, o sufrir sólo uno de ellos sin tener
necesariamente el otro.
Los trastornos
del habla se refieren a las dificultades en
la producción de los sonidos requeridos para hablar o problemas con la calidad
de la voz. Estos se pueden caracterizar por una interrupción en el flujo o
ritmo del habla como, por ejemplo, el tartamudeo o falta de fluencia Los
trastornos del habla pueden constituir problemas con la formación de sonidos,
los cuales se llaman trastornos de la articulación o fonológicos, o pueden
incluir dificultades con el tono, volumen, o calidad de la voz. Uno de los
trastornos del habla más comunes es la disfemia (tartamudez), la cual se
caracteriza por la repetición de sonidos y por una gran dificultad para
articular las palabras.
Las personas con trastornos del lenguaje pueden tener
dificultad para entender las palabras habladas o escritas. Algunas
características de los impedimentos del lenguaje incluyen el uso impropio de
palabras y sus significados, la inhabilidad de expresar ideas, modelos
gramaticales impropios, un vocabulario reducido, y la inhabilidad de seguir
instrucciones. Las deficiencias intelectuales, los trastornos del espectro
autista, la deficiencia auditiva, las lesiones o los tumores cerebrales, los
accidentes cerebro vasculares y la demencia pueden originar trastornos del
lenguaje, o bien acompañarlos.
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